Un “profe” de Educación Física doblemente especial

  • Prof. Eduardo Sotelo

El docente se especializa en la realización de actividades sociales y deportivas con niños y jóvenes con este espectro. El 7 de noviembre llegará a Azul para dictar una charla de interés comunitario.

Eduardo Sotelo es mucho más que un “profe” de Educación Física. Con apenas 34 años, este docente acredita más de una década trabajando con niños con autismo. La adquisición de conocimientos y su constante especialización en esa temática le permite dictar charlas en distintos puntos del país, por lo que su presencia en Azul, para el 7 de noviembre, será una ocasión imperdible para escuchar a quien hoy es todo un referente en el abordaje del trastorno autista desde las actividades recreativas e inclusivas.

Para conocer detalles de sus ideas y pensamientos, EL TIEMPO lo entrevistó telefónicamente de cara a lo que será su arribo a esta ciudad por invitación de “Otros Mundos: padres unidos en el autismo y la neurodiversidad”.

“Ni bien me recibí, mi primer entrevista fue dentro de un centro educativo terapeutico que justamente trabajaba con personas con autismo. En ese primer acercamiento empecé a conocer un poco de qué se trataba, más allá que en el profesorado había tenido contacto con una nena con autismo.

Yo tenía ese preconcepto de que el autista era de esos chicos que no le interesaba vincularse con otros y vivían en su propio mundo; mitos que, hoy en día, persisten. Me di cuenta de todo lo contrario; que eran chicos que podían realizar distintas actividades: que andaban en bicicleta, nadaban e iban a un shopping. Conocer ese mundo me atrapó y acá estoy, después de 14 años, trabajando con personas con autismo y otras cuestiones vinculadas con el desarrollo”, indicó.

Señaló que, con su trabajo, la idea es “facilitarles la posibilidad para que sean lo más autónomos posible, que se autodeterminen y se valgan por sí solos en la vida siempre, desde mi caso, a partir de la educación física”. “Los límites los pone la propia persona y, en base a las características de cada uno, pone los objetivos que cree que son acordes para esa persona en particular”, agregó.

El reconocimiento que llega

Sotelo sostuvo que “las personas con autismo te gratifican o te reconocen el trabajo, tal vez no como lo podíamos esperar de un chico convencional que te lo agradezca”. “Te lo agradecen igual, en cuestiones simples. Enseñarle a patear una pelota o facilitarle la participación en un juego puede ser algo sencillo para el común, pero para las personas con autismo es como un oasis en un desierto poder participar de un juego, disfrutar y sentir que pueden pasarla bien a la par de cualquier otro chico. Eso es súper gratificante y también lo es que tu trabajo no sea monótono o rutinario. El tener desafíos tan diferentes con cada persona adulta o chico hace que uno renueva lo que va aprendiendo y utilice distintos mecanismos para el aprendizaje”, agregó.

El “profe” lleva catorce años como docente de Educación Física especializado en autismo, cuando “la información y conocimiento que había era mucho menor”. “En eso, ayudaron mucho las redes sociales e Internet. Esas herramientas fueron muy importantes a la hora de tener más información y conocimiento, y que estos mitos y estigmas sobre todo negativos existan cada vez menos. Hubo un avance enorme de los grupos y organizaciones de familias de personas con autismo que han luchado por los derechos de sus hijos e hijas. Los tratamientos han avanzado un montón, así como la forma de intervenir”, explicó.

Lo que hay en el debe

Sotelo indicó que las herramientas que hoy tienen para facilitar la inclusión de las personas con autismo, hace catorce años no existían o conocían. “Creo que se ha avanzado mucho; no es suficiente porque claramente necesitamos que más docentes y profesionales tengan mejores herramientas. Lamentablemente la velocidad a la que vamos los adultos o la sociedad no es la que necesitan la persona dentro del espectro. De a poco estamos avanzando hacia una sociedad más inclusiva”, señaló.

El correcto uso del lenguaje, y el cese de la indebida utilización de la palabra autista, es una de las metas que persigue el especialista entrevistado por este diario.

“Se sigue escuchando, lamentablemente, que muchas veces para descalificar a una agrupación política o personalidad emplean la palabra autista como esa persona que se aleja y no escucha al otro. Mientras el uso de la palabra sea más responsable a través de los medios de comunicación y podamos armar campañas donde se vea al autismo de una manera mucho más amable y linda, posiblemente eso ayude a que el cambio sea más rápido. También es necesario poder visibilizar los errores que a veces cometen los medios de comunicación para que puedan ellos también aprender y comunicar mucho mejor”, indicó Sotelo, y agregó: “Mientras más información y conocimiento haya en la sociedad en general seguramente esa persona con autismo va a tener una mejor calidad de vida”.

Precisó que, en las charlas que da por distintas ciudades, suele haber integrantes de grupos scout o bomberos “que se acercan a escuchar por el simple hecho de querer saber de qué se trata”.

“El autismo no es una enfermedad”

Eduardo Sotelo, profesor de Educación Física especializado en autismo y docente invitado de la Universidad Favaloro, definió que “el autismo no es una enfermedad sino un trastorno neurobiológico que se manifiesta en los primeros dos años de vida”.

La incorporación al calendario escolar del 2 de abril como Día Nacional de Concientización del Autismo, es motivo de satisfacción por parte del “profe”.

“Si me preguntás qué es el autismo y vas a los buscadores más famosos, te va a salir que las personas con autismo tienen la dificultad de interacción social en la comunicación, de no poder hacerlo bien o de interpretar algo de una manera, y en realidad es otra”, aseguró Sotelo.

“Yo siempre digo que ese chico que no expresa lo que siente o no lo expresa de la manera que nosotros querríamos que lo exprese, no hace más que decir ‘te necesito a vos para que me hagas de puente entre mi desafío, mi dificultad y lo que quiero decir’. Nosotros, los adultos en general, tenemos que tender a ser puente, siendo empáticos y poniéndonos en el lugar del otro. Cuando empezás a entender un poco qué es el autismo y a entender a ese chico, podés ser más amable y más respetuoso de lo que le sucede”, añadió.

 

FUENTE: Diario “El tiempo”

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